Institucion Educativa PIO XII
  OPINION
 

 

UN CUENTO CON SABOR PARADOJICO                                    por Sergio Múnera Martínez

El niño ya nació,- grito su tía y profesora de español- ¡ha! Que bien, ahora empezare a preparar todo lo que necesito para su buena educación.

De hecho era para Leonor, la profesora y tía, la primera vez en su vida que tenia esta experiencia de tener un alumno desde el momento de su nacimiento para practicar todo lo que había aprendido en la normal de profesores acerca de la enseñanza.

Y claro, Leonor Grisolis si le enseño a Anselmo todo lo que debía aprender sobre lengua española además de otras áreas de las cuales se ufanaba de saber muy bien. Pero no solo Leonor se empecino en enseñarle todo lo que debía aprender. También lo hicieron su propio padre, Oratio Grisolis que se jactaba de saber todo, Sor Orfa Hamys, hermana de la congregación del santo suplicio sacro, en extremo religiosa, y por supuesto, Guillermina Ramalis, su profesora de matemáticas. Pero no se pueden dejar de lado todos los profesores tinterillos del pueblo llamado Salpicao, todos sin excepción querían enseñarle todo lo que por experiencia y por boca de otros habían aprendido.

Pasaron los años.

El niño, o, mejor decir, el joven, ahora apuesto, bien vestido, y de buena cultura, se pasea por los alrededores del parque principal con un corto machetico que le regalo Sor Orfa Hamys, con el fin de incitarlo a hacer ejercicio, pues tal parece que de tantos profesores, nadie le enseño la afición al deporte físico. Todos como que tenían cierto recelo por estas actividades propias de vagos y desocupados. Anselmo ha tenido todo tipo de congratulaciones, felicitaciones, premios, medallas y cuanta pendejada le dan a uno por las cosas que hace o deja de hacer uno en la vida. Y todo esto debido a la gran cantidad de profesores que se han dedicado ha enseñarle cuanta cosa se les ocurre desde matemáticas, pasando por idiomas, hasta religión y comportamiento a mas no poder.

Pero hay algo, además del deporte, que a nadie se le ocurrió enseñarle a Anselmo.

El machetico tomado por la cacha entre sus dedos pulgar y medio, se balancea perezosamente al ritmo de los pasos de Anselmo. Y así sigue el niño Anselmo caminando desde el parque principal de Salpicao, sube por la avenida principal dándole machete a cuanta mata encuentra en el camino. Ya quisiera Anselmo meterse en el monte a tumbar cuanto matorral encuentre para descargar en la flora cuanto aburrimiento tuviese por tanta cosa metida en la cabeza. Hasta una soledad, pájaro de gran belleza que frecuenta Salpicao por temporadas, sufrió el castigo del machetico que le regalo Sor Orfa un día de cumpleaños.

Que carajo, dijo murmurando Anselmo en el mismo instante que le propino un duro corte con su machetico a un sietecueros que llevaba años floreciendo y poniendo sus vivos colores como fondo a la casa de tapia que hay detrás del cementerio. Hasta ese mismísimo día quedo el sietecueros alistado para calentar el fogón de leña de la señora Rosila famosa por las arepas de mote. Claro, tampoco se salvo el pequeño nido de gorriones que había en lo alto del exsietecueros.

Que carajo, fue lo que dijo Anselmo cuando corto el sietecueros. Pero no lo dijo por la mata, lo dijo por la porquería que había hecho con su primita cuando se encerró con ella en la habitación mas apartada de su gran casa.

Y ahora van tres cositas que parece no le enseñaron tantos profesores en lo que va de su vida. Tres cositas que por cosas de la ignorancia o el fanatismo solapado de la cultura Salpicadeña son tal ves las tres cositas que determinan su futuro de forma imperiosa.

Tres cositas que pueden cambiar de plano todo lo que Anselmo aprendió todos los años atrás. 

Pero que curioso: nuestros antepasados eran precisamente los que enseñaban lo que realmente se debía aprender en la vida y por la vida. Todo esto estaba rodeado de calidad ambiental. Ellos, nuestros antepasados, nuestros abuelos y mas atrás, los primeros nativos de los que es hoy nuestras tierras, sabían que si se destruía el ecosistema todo lo demás se caía por efecto dominó. Todo, todo lo que nos rodea se desmorona como la montaña de arena cuando llueve fuerte.

Entonces ¿Qué fue lo que le enseñaron o no le enseñaron a Anselmo todos esos profesores?

Seguro que le dictaron lo que creían era lo más recomendable para expresarse como persona religiosa, social y comercial, pero muy seguramente ninguno de ellos le enseño el valor de la vida y el ambiente que le rodea, pues se olvidaron de lo más importante: EL AMOR.

Cuando hay amor hay todo. Y todo me refiero a todo, todo, todo.

Cuando existe ese sentimiento tan importante en la vida de todo ser humano o animal o incluso vegetal hay verdadero equilibrio y entrega hacia todo lo que nos rodea, todo lo que conforma nuestro hábitat, todo lo que somos como humanos biológicos.

 

Este corto cuento ambientado entre los años cuarenta o cincuenta en cualquier población o ciudad de nuestra querida Antioquia, también se puede acomodar perfectamente a cualquier otro lugar de la Tierra, pero el mensaje que quiero hacer llegar con este cuento es lo que todavía sucede en nuestros días del siglo XXI pues tal parece que muy poco a cambiado refiriéndome a la educación que se nos impartió en nuestra infancia y la que aun se conserva en nuestros días.

Si, entiendo que las matemáticas, la lengua española y ahora el ingles o francés impartido en primaria y secundaria, las ciencias sociales y ciencias naturales, la religión, entre otras asignaturas han tenido pocos cambios y con el tiempo se han ido adicionando otras como por ejemplo sistemas. Materias esenciales para la formación de toda persona que vive en sociedad y necesita prepararse para los inevitables cambios a los que nos vemos sometidos todos los seres humanos. Cambios que nosotros mismos provocamos con el continuo desarrollo de la tecnología para el mejoramiento nuestra calidad de vida.

Pero que pocos se han dado cuenta de un cambio que, además de todos los demás cambios, también nosotros mismos lo hemos inducido:

EL CAMBIO CLIMATOLOGICO de nuestro planeta Tierra.  

Y… digo inducido pues es un cambio que se produce de manera natural en nuestro planeta pero con el desarrollo de las “nuevas tecnologías” lo estamos precipitando de forma en extremo acelerada hacia el terrible deterioro de nuestro medio ambiente.

En días pasados vi con asombro como se le daba énfasis a una celebración religiosa que ha sido, y seguirá siéndolo, por muchos años más una manifestación tradicional y cultural propia de casi todos los lugares de nuestra querida Colombia.

Que magnifica participación, que dedicación tan esmerada por los valores religiosos inducidos por nuestros profesores y padres de familia a todos los niños, receptores inocentes pero al fin aprendices de todo lo que nosotros los adultos queremos replicar infinitamente a todas las generaciones venideras.

Pero también pude observar con no menos asombro la tan escasa participación por parte las instituciones educativas y la comunidad en general el cinco de Junio día mundial del medio ambiente.

¿No es acaso el medio ambiente algo relevante para los seres humanos?

¿O será que el cambio climático que nosotros hemos provocado no merece atención?

De tantos cambios que se van realizando en las instituciones educativas en lo relativo a las asignaturas ¿será que no es importante adicionar el área ambiental por no decir mejor el impartir la enseñanza a los niños del cuidado de nuestro patrimonio natural incluida en todas las materias al igual que se hace con la religión, al momento de iniciar las clases?

¿O será que nuestros profesores y padres de familia seguirán pensando que el cuidado del medio ambiente no representa una verdadera importancia, que la naturaleza se seguirá reponiendo por arte de magia a pesar del daño que tantos millones de seres humanos en el mundo le hacemos todos los días del año de todos los años de nuestra vida?

¿Será que los padres de familia piensan que con preparar a sus hijos académicamente, proporcionarles las mejores condiciones de vida, salud, recreación, ropa, techo, alimento etc., será suficiente?

Si es así, entonces debo informarles que están muy equivocados.

Si, están extraviados de la realidad por una pequeña razón: El futuro de nuestros hijos además del que les proporcionemos, es también el mismo futuro ambiental en el que ellos, cuando sean adultos, vivirán.

¿Qué sentido tiene entonces proveerlos de todo lo “necesario” si cuando vivan el futuro ya no podrán disfrutar a plenitud, como todavía lo podemos hacer nosotros en la actualidad, de playas limpias, campos llenos de verdor, flora, fauna, agua, aire, y tierra limpios?

Aunque el medio ambiente también incluye la calidad en la relación social entre nosotros los humanos y de la cual adolecemos hace muchos siglos, esta en continuo proceso de aprendizaje-error por generaciones. Esto no implica que no le demos importancia a la parte Ecológica del medio ambiente.

Todo inclina a que los padres de familia y profesores sigamos replicando infinitamente la educación religiosa con gran énfasis y olvidando infinitamente con gran énfasis el medio ambiente.

Cuando el agua se seque, el aire sea irrespirable, la flora y la fauna extintas, la tierra que nos da el alimento solo produzca tóxicos, entonces podemos seguir enfatizando las expresiones religiosas para rogarle a Dios o a la Virgen que nos salve del desastre Ecológico.

Que Dios los bendiga y les de sabiduría a todos.

 
 
 
 
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